IRENE ROSALES CRUZ de 26 años de edad, con domicilio en la Prolongación de la calle Nigromante número 56, de la colonia La Cumbre de esta ciudad, fue asesinada de 10 puñaladas por su marido JUAN CARLOS CÁZARES HERNÁNDEZ, luego de descubrirla chateando con su amante que resultó ser un panadero.

El cadáver de IRENE ROSALES CRUZ fue localizado en el interior de la sala de su domicilio, se encontraba tirada en un charco de sangre, provocado por las 10 puñaladas que le asestó su marido JUAN CARLOS CÁZARES HERNÁNDEZ al descubrir su infidelidad. Ya la había perdonado y esa noche toda la familia cenarían juntos, pero al llegar el esposo al ciber alcanzó a leer los mensajes de amor que ella le envió al “sancho” y eso le costó la vida a IRENE.

 

 

 

¡TERROR EN NOCHEBUENA! MUJER INFIEL FUE SORPRENDIDA POR SU MARIDO CHATEANDO CON SU AMANTE Y LA ASESINÓ A PUÑALADAS

Le avisaron por celular que su esposa estaba en un ciber chateando con su amante y el marido llegó al lugar y alcanzó a leer los mensajes amorosos del “sancho”, no le dijo nada, la llevó a su casa y la encerró en su recámara y tras golpearla se asestó 10 cuchilladas en el cuello y tórax. El asesino Juan Carlos Cázares Hernández se dio a la fuga, es empleado de la incubadora ubica de la colonia La Cumbre de Huauchinango.

Por Aurelio C. Campos

HUAUCHINANGO, Pue.- Empleado de la incubadora de pollo de la colonia la Cumbre, mató a su esposa al descubrirla chateando en un ciber con su amante, en donde le deseaba lo mejor en esta navidad.

Según información inscrita en la Averiguación Previa 1247/2012/HUAU., la hoy occisa IRENE ROSALES CRUZ de 26 años de edad, con domicilio en la Prolongación de la calle Nigromante número 56, de la colonia La Cumbre, sostuvo una discusión demasiado acalorada con su marido JUAN CARLOS CÁZARES HERNÁNDEZ de 34 años de edad, luego de que este la descubriera chateando con su rival de amores.

IRENE ROSALES CRUZ muy quitada de la pena, se encontraba en un internet, cercano a su domicilio, sin embargo al estar enviando las felicitaciones a su pareja extramarital con motivo de la navidad, no se percató que su marido se encontraba a sus espaldas observando todo lo que la mujer infiel escribía.

Posteriormente el matrimonio, aparentando el marido una calma que no existía, regresó con su mujer a su domicilio donde discutieron por la infidelidad que quedó al descubierto.

BERENICE CÁZARES HERNÁNDEZ hermana de JUAN CARLOS CÁZARES HERNÁNDEZ fue quién descubrió el cadáver de su cuñada IRENE ROSALES CRUZ y refirió ante las autoridades ministeriales que ella escuchó como discutía su hermano con su cuñada IRENE, sin embargo nunca imaginó que el resultado hubiera sido de fatales consecuencias.

También manifestó que su hermano se había reconciliado con su mujer, después de haber descubierto su infidelidad, la perdonó, sin embargo la descubrió chateando con una persona del cual solo saben que “el sancho” es un panadero. Y que un conocido de CARLOS le avisó vía celular que IRENE estaba chateando con el “pananais”.

El cadáver de IRENE ROSALES CRUZ fue localizado en el interior de la sala, presentaba 10 puñaladas en su cuerpo, la mayoría en el cuello y tórax, provocándole un muerte por shock hipovolémico, así lo determinó el médico forense EMILIO CUAUTLE MONTIEL. También se pudieron observar piquetes en la espalda y cortaduras en las manos, estas últimas heridas indican que la mujer metió las manos y le quedaron las huellas de las cortaduras del filoso puñal que penetró su cuerpo y finalmente le arrancó la vida.

Luego de haber asesinado a su mujer, JUAN CARLOS CÁZARES HERNÁNDEZ huyó, por lo que ya es buscado por las autoridades ministeriales para que responda por el delito de homicidio en contra de su esposa IRENE ROSALES CRUZ.

Este matrimonio dejó en la orfandad a su 2 menores hijos, uno de 2 años y otro de 4 años de edad y estaban juntos todos listos para la cena de Nochebuena, pero la mancornadora IRENE, hizo que todo se viniera abajo, y que esa nochebuena fuera de terror al quedar muerta sobre el piso de su recamara donde se encerró ella y CARLOS CÁZARES HERNÁNDEZ, para evitar que sus hijos no presenciaran el pleito, aunque finalmente los pequeñitos vieron el cadáver de su mamá.